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Ser estudiante.
Un verdadero estudiante no es aquél que gana exámenes, realiza tareas y trabajos y después cierra todos los libros.
Ser un estudiante significa estudiarlo todo, no sólo leer los pocos libros que te exigen tus maestros; implica observar cada situación a lo largo de la vida, no sólo unas cuantas cosas en un período determinado.
Un estudiante, ciertamente, no es sólo el que lee, sino el que es capaz de observar todos los movimientos de la vida, los externos y los internos, sin decir: "esto es bueno, aquello es malo". Si condenamos algo no lo observamos. Para observarlo tenemos que estudiarlo sin condenar, sin comparar. Si el maestro compara un estudiante con algún otro, no le está estudiando. Si le compara con su hermano menor o su hermana mayor, los importantes son su hermano o su hermana; por lo tanto, no le está estudiando.
De manera que el verdadero estudiante es aquél que lo observa todo en la vida, tanto externa como internamente, sin comparar, aprobar ni condenar. No sólo es capaz de investigar cuestiones científicas, sino que también puede observar las operaciones de su propia mente, de sus propios sentimientos, lo cual es mucho más difícil que observar un hecho científico. Comprender todo el funcionamiento de la propia mente requiere una gran dosis de discernimiento, muchísima investigación.
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